miércoles, 6 de julio de 2011

LOCA DE AMOR

Título: Loca de amor
Autor: Catherine Hermary-Vieille



            El personaje de Juana de Castilla, más conocida como Juana la Loca, tercera hija de los Reyes Católicos, es el que ocupa las páginas de esta novela.
            Nos muestra desde los primeros años de la entonces infanta hasta su muerte.
            En su niñez, con la corte itinerante de sus padres, ya apunta un carácter retraído. “Juana es extraña”_ dirá su madre. Cuando algo no le gusta, reacciona aislándose, permaneciendo a menudo ausente, refugiándose en el mundo particular que ella se ha creado.
            Por la política matrimonial de sus padres, Juana ha sido prometida al archiduque Felipe el Hermoso, hijo de Maximiliano de Austria.
            Juana, ya ante el retrato de su prometido se muestra ilusionada. En su mente lo idealiza y luego en su presencia, se enamora de tal modo, que pierde libertad, dignidad, honor y todo respeto por si misma, no viviendo más que para demostrar su amor a un marido que no le corresponde, que la maltrata y humilla. No acude a ella más que cuando se le antoja o las conveniencias lo requieren.
            Los constantes amoríos de Felipe hacen cada vez más estragos en el carácter de Juana que se desentiende y delega cada vez más de sus obligaciones como archiduquesa y más adelante a la muerte de su madre, como reina de Castilla pues también han muerto su hermano Juan, el heredero, su hermana Isabel y el hijo de ésta.
            Los celos, las temporales separaciones de su marido, que se siente incómodo en la corte castellana, el desencuentro entre su padre y Felipe, su profunda inestabilidad emocional, la hacen caer en la desesperación; duerme poco, casi no habla ni come, descuida su higiene y pierde el interés por sus hijos. Éstos van siendo separados paulatinamente de su lado.
            En las cortes de Toro, es reconocida Reina de Castilla pero dado su desequilibrio y ausencia, se encomienda la Regencia a su padre Fernando. Más de un año después, llega a Castilla con su ambicioso marido que finalmente hace un pacto con su suegro.
            Poco duró, apenas unos meses, el reinado de Felipe que tenía a su merced a la Reina, parte de la Nobleza y el Alto Clero, pues muere de forma rápida e inesperada.
            Así entre regencias de Fernando y el cardenal Cisneros, Juana, viuda con veintiséis años, cinco hijos y a punto de tener el sexto, cae en una profunda depresión. Encabezando una comitiva fúnebre y en pleno invierno, emprende un macabro viaje a Granada para enterrar allí a Felipe. Su padre que acude desde Italia, se hace con el control del reino y la confina en Tordesillas tras el intento fallido de casarla de nuevo con Enrique VII de Inglaterra por oponerse ella rotundamente.
            A la muerte de Fernando y regencia de Cisneros, su hijo Carlos es reconocido como rey. Tampoco mejora su situación pues a Carlos le interesa tener a su madre como incapacitada y sofocar un último intento de los Comuneros por restituirla en el poder. Juana no supo o no quiso gobernar.
            Su enfermedad no tratada y el poco afecto familiar, hicieron de su vida un infierno.
           
           

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